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MIR041
Resurrección del Mesías Jesús
Análisis comparativo de los cuatro relatos evangélicos de la resurrección de Jesús (Mt 28.1-10; Mc 16.1-8; Lc 24.1-12; Jn 20.1-18). El artículo identifica los puntos comunes —tumba vacía, presencia de las mujeres, anuncio angélico— y las divergencias —número de mujeres y de ángeles, reacciones, cronología—. Las diferencias se explican por las perspectivas teológicas, los estilos literarios y los públicos distintos de cada evangelista, subrayando la centralidad de la resurrección en la fe cristiana.
Juan 20.1-18 (Reina-Valera 1909) :Y EL primer día de la semana, María Magdalena vino de mañana, siendo aún obscuro, al sepulcro; y vió la piedra quitada del sepulcro.Entonces corrió, y vino á Simón Pedro, y al otro discípulo, al cual amaba Jesús, y les dice: Han llevado al Señor del sepulcro, y no sabemos dónde le han puesto.Y salió Pedro, y el otro discípulo, y vinieron al sepulcro.Y corrían los dos juntos; mas el otro discípulo corrió más presto que Pedro, y llegó primero al sepulcro.Y bajándose á mirar, vió los lienzos echados; mas no entró.Llegó luego Simón Pedro siguiéndole, y entró en el sepulcro, y vió los lienzos echados,Y el sudario, que había estado sobre su cabeza, no puesto con los lienzos, sino envuelto en un lugar aparte.Y entonces entró también el otro discípulo, que había venido primero al sepulcro, y vió, y creyó.Porque aun no sabían la Escritura, que era necesario que él resucitase de los muertos.Y volvieron los discípulos á los suyos.Empero María estaba fuera llorando junto al sepulcro: y estando llorando, bajóse á mirar el sepulcro;Y vió dos ángeles en ropas blancas que estaban sentados, el uno á la cabecera, y el otro á los pies, donde el cuerpo de Jesús había sido puesto.Y dijéronle: Mujer, ¿por qué lloras? Díceles: Porque se han llevado á mi Señor, y no sé dónde le han puesto.Y como hubo dicho esto, volvióse atrás, y vió á Jesús que estaba allí; mas no sabía que era Jesús.Dícele Jesús: Mujer, ¿por qué lloras? ¿á quién buscas? Ella, pensando que era el hortelano, dícele: Señor, si tú lo has llevado, dime dónde lo has puesto, y yo lo llevaré.Dícele Jesús: ¡María! Volviéndose ella, dícele: ¡Rabboni! que quiere decir, Maestro.Dícele Jesús: No me toques: porque aun no he subido á mi Padre: mas ve á mis hermanos, y diles: Subo á mi Padre y á vuestro Padre, á mi Dios y á vuestro Dios.Fué María Magdalena dando las nuevas á los discípulos de que había visto al Señor, y que él le había dicho estas cosas.Santa Biblia Reina-Valera 1909, dominio público — texto: eBible.org